En qué consisten los ataques de pánico.
Un ataque de pánico es una una experiencia, que aparece de manera brusca, de intenso miedo y a la que acompañan síntomas fisiológicos.
El pánico puede aparecer de forma inesperada o ante determinadas situaciones. Es una sensación de miedo intenso que alcanza su máxima expresión en cuestión de minutos.
¿Qué puedo hacer para prevenir un ataque de pánico?
- Psicoeducación. Lo primero es conocer y entender qué es un ataque de pánico (sigue leyendo).
- Mejorar el control percibido ante la situación.
- Relajación muscular progresiva.
- Reestructuración cognitiva. Corregir las evaluaciones erróneas de las sensaciones corporales que son identificadas por la persona como amenazantes.
- Exposición en vivo e interoceptiva (estas técnicas hay que hacerlas de forma graduada y supervisadas por un/a profesional).
Esta aparición puede aparecer desde un estado de calma como desde un estado de ansiedad.
Algunos de los síntomas que se pueden experimentar son:
Palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, dolor en el pecho, náuseas o malestar abdominal, sensación de mareo o inestabilidad, sensación de calor o frio, entumecimiento en extremidades, sensación de irrealidad o separarse de uno mismo, miedo a perder el control y miedo a morir.
Las reacciones más frecuentes en los ataques de pánico, tanto en personas adultas como en niños/as y adolescentes, son palpitaciones, mareo, dificultad para respirar, sudoración y temblores, mientras que otras menos frecuentes se encuentran las parestesias y el miedo a morir. En los adultos, resultan también frecuentes el miedo a perder el control y las sensaciones de extrañeza e irrealidad.

Si nos paramos a pensar, la misma activación fisiológica que experimentamos al realizar ejercicio físico (aceración cardiovascular, falta de aire…), es muy similar a la que se produce durante un ataque de pánico.
¿Cuánto puede durar un ataque de pánico?
La mayoría de los ataques suelen durar menos de 30 minutos, aunque se han informado casos de un tiempo algo mayor de 1 hora. Pero, es importante aclarar, que la fase más intensa o aguda es breve y en poco tiempo va descendiendo el malestar. Recuerda, la crisis de pánico disminuye con el paso del tiempo, de la misma forma que disminuyen en una crisis de ansiedad.
¿Por qué aparecen los ataques de pánico?
Los ataques de pánico pueden ser esperados, porque la persona identifica o asocia una situación o estímulo a la ocurrencia del pánico. Pero también pueden ser inesperados, porque la persona no identifica señales claras para que se desencadenen.
Cabe mencionar que, para algunos autores, el pánico y la ansiedad no difieren entre sí, sino que son un continuo de gravedad en el que el pánico es una ansiedad muy intensa que aparece rápidamente. Otros autores diferencian el miedo/pánico de la ansiedad, el miedo/pánico se origina en situaciones en las cuales la persona percibe un peligro inminente (por eso la activación es muy intensa), y la ansiedad ocurre ante la percepción de amenaza futura.
El ataque de pánico es una forma de ansiedad con marcada activación somática y de naturaleza biológica. No obstante, cabe destacar, que los ataques de pánico no son siempre de naturaleza espontánea (sin que exista un estímulo que lo desencadene). De hecho, el primer ataque suele aparecer en contextos de alta tensión emocional y con altos niveles de ansiedad.
Por otro lado, es importante aclarar que sufrir un ataque de pánico no siempre conduce al trastorno de pánico, y recordar que no todos los ataques de pánico son espontáneos.
¿Por qué pueden aparecer más ataques de pánico?
Cada vez son más los autores que consideran que sólo el primer ataque es espontáneo e inesperado para la persona. Los posteriores ataques pueden estar condicionados a estímulos externos e internos. Es probable que la persona haya asociado, de manera consciente o inconsciente, por ejemplo, que conducir o que sentir que su corazón se acelera supone una amenaza.
El ataque de pánico puede ir acompañado o no de agorafobia.
De hecho, es bastante común que las personas que sufren ataques de pánico tengan ansiedad anticipatoria de que se vuelva a repetir un nuevo ataque. Es lo que comúnmente se llama “miedo al miedo” (fobofobia). La persona anticipa, que ante un posible ataque de pánico asociado a determinadas situaciones o lugares donde resultaría difícil o embarazoso escapar, sería imposible recibir asistencia, lo que hace que se incremente el miedo.
¿Qué es la agorafobia?
Miedo o ansiedad intensa en determinadas situaciones. Este miedo, a encontrarse en la situación temida y asociado a una respuesta de evitación (no cojo el metro) es lo que se denomina agorafobia (del griego agora/plaza y phobos/miedo). Es importante aclarar, que la agorafobia es miedo a lugares públicos, no como comúnmente se cree miedo a espacios abiertos (acrofobia).
La agorafobia también puede darse independiente del pánico. Las situaciones agorafóbicas casi siempre provocan miedo o ansiedad y suelen ser evitadas por la persona debido a la idea de que escapar podría ser difícil o podría no disponer de ayuda si aparecen síntomas de pánico, incapacitantes o embarazosos.
¿Qué tipo de situaciones suelen ser agorafóbicas?
Por ejemplo: Estar solo fuera de casa, estar en lugares concurridos (teatro, restaurantes, centros comerciales, iglesias), estar en espacios cerrados (ascensores, túneles), viajar en transporte público, conducir en autopistas, estar en un puente, hacer colas en supermercados y estar sentado en la silla del dentista o en la peluquería.

¿Qué puede hacer que se convierta en un problema?
- Preocuparme demasiado.
- Tener comportamientos para tratar de evitar tener un ataque de pánico, como puede ser evitar situaciones que no resultan familiares.
Paradójicamente, si luchas en contra de tus respuestas fisiológicas estas pueden llegar a intensificarse.
Nuestro “sistema del miedo” responde ante circunstancias estresantes de la vida, pero a veces lo hace de una forma muy intensa y desagradable. Si os fijáis, este miedo al contagio de Coronavirus, y en definitiva a la supervivencia, es similar a la respuesta adaptativa de nuestros ancestros, cuando tenían que escapar de un león. Su corazón se aceleraba y bombeaba sangre para mandarla a sus extremidades lo más rápido posible para correr y escapar del depredador. Es una respuesta intensa, pero ajustada si queremos escapar de un león (nuestro león hoy, es Covid19). Pero claro, nuestro cuerpo a veces, por su memoria genética, puede responder de forma desajustada ante una situación de riesgo.
¿Sirve de algo correr ante el coronavirus?

Recuerda que el ataque de pánico es una forma de ansiedad con marcada activación somática y de naturaleza biológica.
Si en el momento en el que experimentas un ataque de pánico, centras tu atención en las sensaciones corporales e interpretas la situación como catastrófica y fuera de tu control, aumentará tu malestar al igual que las sensaciones que estás intentando eliminar.
Una de las peores consecuencias de haber sufrido un ataque de pánico es el miedo a que se repita y no poder controlarlo. Este miedo intenso puede llevarte a intentar evitar determinadas situaciones en las que consideras que te puede volver a ocurrir.
Si esta situación se repite llámanos, podemos guiarte para manejarlo con una terapia para adultos, o terapia juvenil orientada a la ansiedad.


