¿Has pensado alguna vez el beneficio que tiene el ejercicio físico en nuestra salud mental?
¿Cómo nos ayuda a mantener el equilibrio psicológico?
Si echamos la vista atrás, las actividades que realizaban nuestros antepasados, eran algo diferentes a las que nos enfrentamos actualmente. Caminar regularmente para recolectar y correr para escapar de depredadores.
A lo largo de la historia nos hemos ido adaptando para poder sobrevivir pero la necesidad de tener actividad física la seguimos necesitando. Forma parte de nuestra evolución.

Este tipo de actividades mantenidas a lo largo del tiempo, han servido para que el cuerpo del ser humano necesite una actividad física regular, para tener un buen funcionamiento físico y psicológico. Realizar actividad física regular no sólo es saludable, también mejora la calidad de vida y aporta una mayor sensación de bienestar.
El ejercicio físico no sólo es bueno para el sistema cardiovascular y el mantenimiento de la salud de nuestros huesos, también desde el punto de vista de la salud en general.

Resulta necesario distinguir dos tipos de ejercicio físico, y de cada uno obtenemos diferentes beneficios para la salud.
- Ejercicio aeróbico: incrementa el consumo de oxígeno a lo largo de un periodo amplio de tiempo. Se obtiene un importante beneficio cardiorrespiratorio (nadar, bicicleta, bailar…). Se recomienda una duración entre 15 y 30 minutos entre 3 y 5 días a la semana. Ojo, es necesario realizar ejercicios previos de calentamiento.
- Ejercicio anaeróbico: implica estallidos cortos e intensos de energía, pero no un incremento en el consumo de oxígeno.
También es importante destacar que nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio. Algunas investigaciones han demostrado que la reducción de la mortalidad se encuentra asociada más a la actividad física reciente que a la actividad física pasada. Parece que una vez más nuestro cuerpo nos invita a vivir el presente.
Realizar ejercicio físico de manera regular, además de tener beneficios positivos frente al colesterol, afecciones cardiorrespiratorias y en algunos tipos de cáncer, es una fuente protectora frente al malestar emocional.
Para la ansiedad y la depresión, el ejercicio físico se considera el mejor psicofármaco.
En ansiedad.
Al igual que se ha demostrado que el sedentarismo tiene un efecto negativo sobre la salud física también se ha visto que causa malestar emocional.
El ejercicio físico regular tiene un efecto sedante; disminuye la tensión y la ansiedad. Aunque paradójicamente, el efecto inicial sea el incremento de la tensión, poco después se estabiliza. El efecto que produce es que muchas personas se encuentran más relajadas después de la práctica de ejercicio.
¿Cómo podemos explicarlo?
El bienestar y la reducción de la tensión que produce se explican mediante una serie de procesos biológicos:
- Incremento de la temperatura corporal: la persona obtiene un efecto tranquilizante.
- La reducción de la actividad muscular posterior: facilita la transmisión neuronal a través de noradrenalina, serotonina y dopamina, que mejoran el estado de ánimo, y la liberación de sustancias químicas endógenas similares a la morfina y sintetizadas en la glándula pituitaria favorecen la sensación de bienestar.
- Incremento de la actividad adrenal: incrementa también hormonas esteroideas que se encuentran disponibles para hacer frente a las situaciones de estrés.
Es importante tener en cuenta que el periodo de relajación posterior dura, aproximadamente, unas 4 horas y después se alcanzan los niveles previos de activación dentro de las 24 horas siguientes.
Recomendaciones:
- Se recomienda que las personas que sufren de ansiedad crónica realicen ejercicio físico todos los días.
- Si una persona se encuentra especialmente ansiosa debe hacer el ejercicio a primera hora del día. Si la persona padece insomnio deberá hacerlo a media tarde (ya que la práctica de ejercicio por la noche dificulta la entrada de sueño).
- En cuanto al estrés cognitivo (preocupaciones excesivas) o el estrés físico (sudoración, taquicardias, problemas gastrointestinales…). Los segundos se benefician en mayor medida del ejercicio físico, mientras que a los primeros quizá les resulten mejor otras formas de relajación.
- Para obtener un óptimo efecto tranquilizante, el ejercicio ha de ser moderadamente intenso pero nunca extenuante.
- Si te gustan los deportes acuáticos, esta será muy buena elección. Este tipo de actividades aumentan las ondas alfa. Estas ondas son un indicador del estado de relajación del sujeto y su frecuencia se incrementa a medida que la persona se relaja.
En depresión.
Hace más de 20 años que se ha demostrado el efecto positivo de la práctica de ejercicio físico en la depresión. Las últimas publicaciones afirman el alivio de los síntomas depresivos.
Tanto el ejercicio físico aeróbico como en anaeróbico resultan igualmente eficaces en el tratamiento de la depresión.
Existen procesos psicológicos asociados a su práctica:
- Aumenta la sensación de control sobre el propio cuerpo (estado de conciencia relajado).
- Forma de diversión y distracción que ayudan a liberar a la persona (menores emociones y pensamientos desagradables, por lo menos durante ese tiempo).
- Exposición a los síntomas físicos asociados a la ansiedad y el estrés (sudoración, hiperventilación, fatiga).
- Reforzamiento social.
Además, practicar ejercicio físico regularmente ayuda al manejo del estrés, la ira y mejora la integración social.
Te animamos a que incorpores una rutina de ejercicio físico en tu día a día.
“Si crees que puedes, ya estás a medio camino”


