Regulación Emocional

cerebro

Una emoción es una reacción que se desencadena en nosotros ante situaciones relevantes, como puede ser un cambio de trabajo, un regalo, una amenaza o una pérdida. Las emociones van acompañadas de una serie de reacciones en nuestro cuerpo que pueden ser tanto agradables como desagradables.

Las emociones surgen ante determinadas situaciones y son adaptativas al entorno. No obstante, cuando estas reacciones superan cierto umbral en intensidad, duración o son muy frecuentes nos están avisando de que algo no marcha bien. Posiblemente estamos utilizando estrategias que son desadaptativas e ineficaces, y que contribuyen al mantenimiento del malestar.

Ante una emoción surge una interpretación sobre lo que nos ocurre en determinado momento. Esta interpretación subjetiva está influida por pensamientos, actitudes y creencias propias, que en ocasiones dificultan el bienestar de la persona.

Una regulación emocional óptima previene de posibles trastornos de ansiedad y del estado de ánimo.

Mitos sobre las emociones:

Estrategias ineficaces ante determinados eventos

Las emociones tienen tres mecanismos de respuestas: pensamientos, sensaciones físicas y conductas. Identificar cómo respondemos es parte del proceso.

Todas las emociones cumplen una función, y aunque pueden resultar tanto agradables como desagradables para la persona, son adaptativas. Ser capaz de prestar atención a ese malestar para poder identificarlo, analizarlo y etiquetarlo con la emoción que le corresponde permite de una forma más adaptativa entender el significado de la emoción.

Algunas emociones y su función:

regulacion-emocional-003

Incompetencia, fracaso, soledad, impotencia, frustración, odio, injusticia, baja autoestima…

Las emociones aparecen para avisarnos de algo, pero en ocasiones no se hace una interpretación adecuada. Por ejemplo: Sentirme culpable no implica que realmente lo sea. Si nuestra emoción cumple su función de forma adecuada conlleva un aprendizaje, en caso contrario, puede que sea una falsa alarma. Quizá la interpretación subjetiva que hacemos de la situación sea errónea, por lo que será necesario evaluar la realidad de una forma más objetiva y adaptativa.

Algunas leyes emocionales nos ayudan a entender los mecanismos de cómo funcionan las emociones.

  • Ley de la imperfección emocional: las emociones como avisos no son siempre válidos. Evaluar siempre si el mensaje es un aviso útil o una falsa alarma.
  • Que yo tenga una sensación de culpa no significa que sea culpable.
  • Ley de la infusión afectiva: cuanto más intenso y duradero sea nuestro tono emocional más sesgará nuestro pensamiento.
  • Ley de amnistía emocional: nuestras emociones no están sometidas a juicio ético, no elegimos lo que sentimos. Los juicios éticos o morales se realizan sólo sobre los comportamientos.
  • Ley de universalidad emocional: indica que todos sentimos las misma emociones y que las sentimos todas en algún momento de nuestra vida. El cómo las gestionamos y su duración radica en cómo nos hacen sentir.

¿Por qué son buenas las emociones?

¿Qué puedo hacer para mejorar mis habilidades de regulación emocional?

Lo primero es darse cuenta de la aparición de la emoción y ser capaz de nombrarla e identificar cómo se manifiesta en nuestro cuerpo. Además es importante aceptar que esos sentimientos surjan y no juzgarlos, ni juzgarse a uno mismo porque aparezcan. Todas las personas sentimos las mismas emociones y las sentimos todas en determinados momentos.

Comprender cuál es la causa y distinguir si el mensaje que me da la emoción es útil o no, posibilita aprender de la situación y seguir avanzando.

A pesar de su importancia, muchas veces no sabemos cómo gestionarlas y originan un problema.
Si este es tu caso, no lo dudes ¡Llámanos! 685229159.